El pensamiento de Humberto Maturana tiene grandes implicancias para la educación en cuanto a los fundamentos biológicos del saber y el aprender para expandir nuestra comprensión de lo que ocurre en el proceso educativo y las consecuencias que tiene ese proceso para la vida humana.
Entiéndase educación como la transformación de los niños en su convivencia con los educadores u otros adultos, o sea es un proceso de transformación humana en la convivencia, que ocurre en todos los escenarios relacionales de la vida del niño, tanto en los espacios privados de la familia, como en los espacios públicos de la sociedad, en estos espacios los valores deben ser vividos en todo instante en el proceso educativo, y no ser enseñados como nociones abstractas o acciones independientes. Los valores tienen que ver con el dominio de las emociones, no de la razón, y en particular con el dominio del amor, que es la emoción que hace posible la convivencia social.
El lenguaje ocupa un lugar importante en la formación de nuestras emociones, según Maturana “lo que nos hace humanos”, es decir, no podemos dejar de notar que los seres humanos somos humanos en el lenguaje, nuestras interacciones diarias es mediante el lenguaje, el cual transforma nuestro cuerpo según lo que hacemos con el lenguaje
A medida que el niño aprende a usar el lenguaje, crea con otros diferentes modos de vida, dado los diferentes hechos en los que participa; y llega a ser en su cuerpo según el uso del lenguaje en el cual crece. Como resultado, cuando adulto, crea el mundo que vive como una expansión del mundo que creó cuando niño.
Los seres humanos existimos también en el flujo de nuestras emociones. Cuando distinguimos emociones en la vida diaria, distinguimos diferentes tipos de conductas relacionales, y al fluir de una emoción a otra, cambiamos de ciertas conductas a otras.
Los niños como seres humanos crecen entrelazando lenguaje y emociones, en la conversación con el niño es donde comenzamos a construir un espacio de aprendizaje mutuo, es en la conversación donde el niño transparenta su mundo de intereses, sentimientos necesidades, gustos y experiencias
Los niños llegan a ser según sean las conversaciones en las cuales participan. En el fluir de sus vidas no hay conversaciones triviales. En la medida en que los adultos entendamos esto podremos dar paso a interacciones basadas en el respeto y la colaboración. Cualquier niño que se sienta escuchado se dispone a la creatividad, aprende a escuchar, vive su seguridad consciente de sus límites y fortalezas.
Mientras mayor sea la plasticidad estructural de un organismo, mayor es su capacidad de conducta inteligente en la interacción con otros, generando nuevos ámbitos de acción o expandiendo aquellos que ya existen.
La plasticidad estructural requerida para vivir en el lenguaje es tan enorme que todos los niños, todos los seres humanos, somos igualmente inteligentes o capaces de conducta inteligente. Es la enseñanza la que debe sintonizarse a las distintas maneras en que los niños viven su plasticidad estructural para aprender, conocer, expresar, convivir, etc. Esto significa respetar los ritmos y dinámicas en los que sucede el aprender en los niños, escuchando sus fortalezas, limitantes y potencialidades en cada caso.
Con todo, la conducta inteligente del niño puede tornarse restringida o expandida según el flujo emocional que emerge en su convivencia con sus educadores y sus padres. Así, el temor, la envidia, la rivalidad, restringen su conducta inteligente, porque estrechan el espacio de relaciones en el que el niño se mueve. Sólo el amor expande la inteligencia, al ensanchar el espacio de relaciones en el cual opera el niño, ampliando su ámbito de lo posible.
Los niños son seres que aprenden. Son seres que aprenden tanto en los dominios emocionales como racional. Sin embargo, aprenden y aprenderán a vivir cualquier tipo de vida que les toque vivir. La emocionalidad que los niños viven en su niñez es conservada por ellos como fundamento del espacio psíquico que generarán como adultos. Su niñez es tanto su tesoro como su azote.
No estamos genéticamente predeterminados para ser un tipo u otro de ser humano. Nosotros, los seres humanos, somos seres que aprenden. El tipo de ser humano que llega a ser el niño al crecer, surge como una identidad conservada en los ámbitos humanos en los que vive y convive, sea esto en la casa, el jardín infantil, la escuela, la iglesia, la calle o el gran hogar del mundo en general
domingo, 5 de julio de 2009
viernes, 3 de julio de 2009
Conclusion
En sintesís podríamos concluir la gran utilidad que tiene la educacion emocional, ya que permite un desarrollo integral del ser humano. Esto debido a que potencia en primer lugar la construcción del yo, teniendo conciencia de sí y control sobre uno mismo, así como facilita y mejora las relaciones interpersonales, ya sea acogiendo al otro, siendo capaz de reconocer sus emociones, o reconociendo las emociones en uno mismo y si estas son negativas permitiendo que no afecten la relación con ese otro. Es decir, siendo educado en cuanto a las emociones, genera bienestar tanto para uno mismo, así como a nivel social, estableciendose así un dialógo entre la propia subjetividad y lo interpersonal, favoreciendo, de este modo, a la comunidad.
La preocupación por educar en lo emocional a los alumnos en etapa escolar privilegia un adecuado equilibrio emocional, y favorece el desarrollo cognitivo, por ende incrementa la posibilidad de adquirir conocimiento, aspecto que vemos reiteradamente nombrado por autores que estudian las emociones desde la neurobiología como Varela y Maturana, así como educadores, por ejemplo Alexander Neill. También permite incubar en el alumnado el principio de la automotivación, favoreciendo así a la actividad de los mismos, evitando el aburrimiento y pereza, agilizando así el aprendizaje, mejorando el rendimiento académico, y dandóle valor a la disciplina de estudio. Finalmente aporta al bienestar de cada alumno, ya que adquiere conciencia sobre sus emociones, y hace factible al autocontrol de las mismas, derivando esto en una dinámica interrelacional de convivencia, evitando un clima tenso en la clase . Posibilitando así un ambiente en el aula de solidaridad, y auxilio al otro, donde hay cabida para la tolerancia y diversidad, y esto hace factible que se quiera replicar este ambiente grato en la cotidianeidad.
La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. Es decir, la educación emocional tiene un enfoque del ciclo vital. La educación emocional se propone optimizar el desarrollo humano. Es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo.
En la educación de los niños es donde construimos el tipo de relaciones humanas que queremos tener en un futuro, ahí radica la importancia de la educación desde las emociones, la educación en la convivencia, en el respeto de las emociones del otro, en el aceptarse uno mismo para aceptar al otro, en relaciones basadas en la colaboración y el respeto mutuo
La preocupación por educar en lo emocional a los alumnos en etapa escolar privilegia un adecuado equilibrio emocional, y favorece el desarrollo cognitivo, por ende incrementa la posibilidad de adquirir conocimiento, aspecto que vemos reiteradamente nombrado por autores que estudian las emociones desde la neurobiología como Varela y Maturana, así como educadores, por ejemplo Alexander Neill. También permite incubar en el alumnado el principio de la automotivación, favoreciendo así a la actividad de los mismos, evitando el aburrimiento y pereza, agilizando así el aprendizaje, mejorando el rendimiento académico, y dandóle valor a la disciplina de estudio. Finalmente aporta al bienestar de cada alumno, ya que adquiere conciencia sobre sus emociones, y hace factible al autocontrol de las mismas, derivando esto en una dinámica interrelacional de convivencia, evitando un clima tenso en la clase . Posibilitando así un ambiente en el aula de solidaridad, y auxilio al otro, donde hay cabida para la tolerancia y diversidad, y esto hace factible que se quiera replicar este ambiente grato en la cotidianeidad.
La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. Es decir, la educación emocional tiene un enfoque del ciclo vital. La educación emocional se propone optimizar el desarrollo humano. Es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo.
En la educación de los niños es donde construimos el tipo de relaciones humanas que queremos tener en un futuro, ahí radica la importancia de la educación desde las emociones, la educación en la convivencia, en el respeto de las emociones del otro, en el aceptarse uno mismo para aceptar al otro, en relaciones basadas en la colaboración y el respeto mutuo
Educacion Emocional por Bisquerra
Concepto de emoción
"Para poder hablar de educación emocional necesitamos saber qué es una emoción y que implicaciones para la práctica se derivan de este concepto.
Una emoción se produce de la siguiente forma: 1) Unas informaciones sensoriales llegan a los centros emocionales del cerebro. 2) Como consecuencia se produce una respuesta neurofisiológica. 3) El neocortex interpreta la información.
De acuerdo con este mecanismo, en general hay bastante acuerdo en considerar que una emoción es un estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Las emociones se generan como respuesta a un acontecimiento externo o interno. En síntesis, el proceso de la vivencia emocional se puede explicar asi."
"El proceso de valoración puede tener varias fases. Según Lazarus (1991b) hay una valoración primaria sobre la relevancia del evento: ¿es positivo o negativo para el logro de nuestros objetivos? En una evaluación secundaria se consideran los recursos personales para poder afrontarlo: ¿estoy en condiciones de hacer frente a esta situación?
Gran parte de lo que el cerebro realiza cuando se produce una emoción sucede independientemente del conocimiento consciente; se realiza de forma automática. Conviene insistir en que la mayoría de emociones se generan inconscientemente. También es útil distinguir entre reacciones emocionales innatas y acciones emocionales voluntarias. Las respuestas de evitación se encuentran a mitad de camino entre ambas (LeDoux, 1999: 293). Cuando hablamos de las acciones emocionales voluntarias nos referimos a los sentimientos (LeDoux, 1999: 300). Estado de ánimo se refiere a un estado emocional mantenido durante semanas o más tiempo. Coincidimos con Frijda (1994) al afirmar que las emociones nos dicen qué hechos son verdaderamente importantes para nuestra vida."
Componentes de la emoción
"Hay tres componentes en una emoción: neurofisiológico, conductual, cognitiva. La neurofisiológica se manifiesta en respuestas como taquicardia, sudoración, vasoconstricción, hipertensión, tono muscular, rubor, sequedad en la boca, cambios en los neurotransmisores, secreciones hormonales, respiración, etc. Todo esto son respuestas involuntarias, que el sujeto no puede controlar. Sin embargo se pueden prevenir mediante técnicas apropiadas como la relajación. Como consecuencia de emociones intensas y frecuentes se pueden producir problemas de salud (taquicardia, hipertensión, ulcera, etc.). Por eso, la prevención de los efectos nocivos de las emociones en el marco de la educación emocional se puede entender como un aspecto de la educación para la salud.
La observación del comportamiento de un individuo permite inferir qué tipo de emociones está experimentando. Las expresiones faciales, el lenguaje no verbal, el tono de voz, volumen, ritmo, movimientos del cuerpo, etc., aportan señales de bastante precisión sobre el estado emocional. Esta componente puede intentar disimularse. Por ejemplo, las expresiones faciales surgen de la actividad combinada de unos 23 músculos, que conectan directamente con los centros de procesamiento de las emociones, lo que hace que el control voluntario no sea fácil; aunque, siempre es posible "engañar" a un potencial observador. Aprender a regular la expresión emocional se considera un indicador de madurez y equilibrio que tiene efectos positivos sobre las relaciones interpersonales.
La componente cognitiva o vivencia subjetiva es lo que a veces se denomina sentimiento. Sentimos miedo, angustia, rabia y muchas otras emociones. Para distinguir entre la componente neurofisiológica y la cognitiva, a veces se emplea el término emoción, en sentido restrictivo, para describir el estado corporal (es decir, el estado emocional) y se reserva el término sentimiento para aludir a la sensación consciente (cognitiva). La componente cognitiva hace que califiquemos un estado emocional y le demos un nombre. El etiquetado de las emociones está limitado por el dominio del lenguaje. Dado que la introspección a veces es el único método para llegar al conocimiento de las emociones de los demás, las limitaciones del lenguaje imponen serias restricciones a este conocimiento. Pero al mismo tiempo dificulta la toma de conciencia de las propias emociones. Estos déficits provocan la sensación de "no sé que me pasa". Lo cual puede tener efectos negativos sobre la persona. De ahí la importancia de una educación emocional encaminada, entre otros aspectos, a un mejor conocimiento de las propias emociones y del dominio del vocabulario emocional.
Es interesante relacionar estos tres componentes con la clasificación de objetivos didácticos. Si bien lo observamos veremos un paralelismo entre: a) “Hechos, conceptos y sistemas conceptuales” con la dimensión cognitiva; b) “Procedimientos” con el comportamiento; c) “Actitudes, valores y normas” con respecto a la dimensión emocional.
Concepto de educación emocional
El desarrollo de las competencias emocionales da lugar a la educación emocional. Concebimos la educación emocional como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para la vida. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.
La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. Es decir, la educación emocional tiene un enfoque del ciclo vital. La educación emocional se propone optimizar el desarrollo humano. Es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo.
La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica. Entendemos como tal a la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones, tales como la prevención del consumo de drogas, prevención del estrés, ansiedad, depresión, violencia, etc. La prevención primaria inespecífica pretende minimizar la vulnerabilidad de la persona a determinadas disfunciones (estrés, depresión, impulsividad, agresividad, etc.) o prevenir su ocurrencia. Para ello se propone el desarrollo de competencias básicas para la vida. Cuando todavía no hay disfunción, la prevención primaria tiende a confluir con la educación para maximizar las tendencias constructivas y minimizar las destructivas.
Fundamentos de la educación emocional
La educación emocional recoge las aportaciones de otras ciencias, integrándolas en una unidad de acción fundamentada. Algunos de los fundamentos más relevantes de la educación emocional son los siguientes.
Los movimientos de renovación pedagógica, con sus diversas ramificaciones (escuela nueva, escuela activa, educación progresiva, etc.), se proponían una educación para la vida, donde la afectividad tenía un papel relevante. Ilustres teóricos y representantes de estos movimientos han llamado la atención sobre la dimensión afectiva del alumnado. Entre ellos recordemos Pestalozzi, Froebel, Dewey, Tolstoi, Montessori, Rogers, etc. Movimientos recientes de innovación educativa, tales como la educación psicológica, la educación para la carrera, la educación moral, las habilidades sociales, el aprender a pensar, la educación para la salud, la orientación para la prevención y el desarrollo humano (GROP, 1998a), etc., tienen una clara influencia en la educación emocional. Lo que caracteriza a ésta última es el enfoque “desde dentro”, que pone un énfasis especial en la emoción subyacente en todas las propuestas anteriores.
El counseling y la psicoterapia se pueden considerar como una terapia emocional, ya que se centran en los problemas emocionales (ansiedad, estrés, depresión, fobias, etc.). La psicología humanista, con Carl Rogers, Gordon Allport, Abraham Maslow y otros, puso un énfasis especial en las emociones; la logoterapia de V. Frankl, al buscar el sentido de la vida, llegó a conceptos como la responsabilidad en la actitud ante la vida; la psicología cognitiva, y en especial la psicoterapia racional-emotiva de Ellis, es otro referente significativo; otras aportaciones son las de Carkhuff, Beck, Meichenbaum, etc.
Desde el punto de vista de la metodología de intervención, conviene destacar las aportaciones del developmental counseling, la dinámica de grupos, la orientación para la prevención, el modelo de programas y el modelo de consulta. Especial relevancia tiene la teoría del aprendizaje social de Bandura (1977), que pone el énfasis en el rol de los modelos en el proceso de aprendizaje; esto sugiere la inclusión del modelado como estrategia de intervención y poner un énfasis en analizar como los modelos (compañeros, personajes de los mass media, profesores, padres) pueden influir en las actitudes, creencias, valores y comportamientos. Otras aportaciones metodológicas a tener presente son, entre otras, el modelo de desarrollo social (Hawkins, 1997), que se ha aplicado a la prevención de la delincuencia; el modelo ecológico y sistémico de Bronfenbrenner (1977, 1979); la teoría del comportamiento problemático y desarrollo social (Jessor y Jessor, 1977), que se ha aplicado en grupos de riesgo; la teoría de la acción razonada (Fishbein y Ajzen, 1975), etc.
Las teorías de las emociones, que se remontan a los orígenes de la historia de la filosofía y de la literatura, pero cuyos orígenes claramente científicos probablemente haya que buscarlos a finales del siglo XIX. Hay que señalar que después de unos brillantes inicios con Ch. Darwin, William James, Cannon y otros, el estudio de la emoción sufrió un cierto letargo hasta finales de los años ochenta, con la llegada de la investigación científica de la emoción desde la psicología cognitiva (Arnold, Izard, Frijda, Buck, Lazarus, etc.).
La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1995), en particular por lo que se refiere a la inteligencia interpersonal y la intrapersonal, son un referente fundamental. La inteligencia interpersonal se construye a partir de la capacidad para establecer buenas relaciones con otras personas; la inteligencia intrapersonal se refiere al conocimiento de los aspectos internos de sí mismo.
El concepto de inteligencia emocional, introducido por Salovey y Mayer (1990) y difundido por Goleman (1995), ha tenido muchos continuadores en psicología y educación, hasta llegar a constituir una Zeitgeist a la que hacemos referencia en otro apartado de este artículo.
Las recientes aportaciones de la neurociencia han permitido conocer mejor el funcionamiento cerebral de las emociones. Así, por ejemplo, saber que las emociones activan respuestas fisiológicas (taquicardia, sudoración, tensión muscular, neurotransmisores; etc.) que una vez producidas son difíciles de controlar, o que una disminución en el nivel de serotonina puede provocar estados depresivos, aporta datos valiosos para la intervención. Igualmente es interesante conocer el papel de la amígdala en las emociones; las características diferenciales de la comunicación entre el sistema límbico y la corteza cerebral en función de la dirección de la información, etc.
Las aportaciones de la psiconeuroinmunología indican como las emociones afectan al sistema inmunitario. Las emociones negativas debilitan las defensas del sistema inmunitario, mientras que las emociones positivas lo refuerzan. Estos trabajos evidencian la relación entre las emociones y la salud.
Las investigaciones sobre el bienestar subjectivo, realizadas por autores com Strack, Argyle, Schwartz, Veenhoven, etc., han introducido un constructo de gran incidencia social. Conviene distinguir entre bienestar objetivo (material) y bienestar subjetivo (emocional). Si bien se analiza se llega a la conclusión de que las personas buscan el bienestar subjetivo. Todo lo que hacemos son pasos para intentar conseguirlo. Entre los factores que favorecen el bienestar subjetivo están las relaciones sociales y la familia, el amor y las relaciones sexuales, la satisfacción profesional, las actividades de tiempo libre, salud, etc. Es curioso observar que las principales fuentes de bienestar subjetivo coinciden con las causas de conflicto y malestar.
Relacionado con el bienestar está el concepto de fluir (flow) o experiencia óptima, introducido por Mihaliy Csikszentmihalyi (1997). El fluir se refiere a las ocasiones en que sentimos una especie de regocijo, un profundo sentimiento de alegría o felicidad, que lo habíamos estado buscando y deseando durante mucho tiempo y que se convierte en un referente de como nos gustaría que fuese la vida. La felicidad es una condición vital que cada persona debe preparar, cultivar y defender individualmente. No se puede comprar con dinero o con poder. No parece depender de los acontecimientos externos, sino más bien de como los interpretamos. El flujo, o la experiencia óptima, tienen mucho que ver con el concepto de "experiencias cumbre" (peak experiences) que utilizó Maslow (1982: 109; 1987: 205).
De los cuatro pilares de la educación (conocer, saber hacer, convivir y ser) señalados en el informe Delors (1996), como mínimo los dos últimos contribuyen a fundamentar la educación emocional.
La fundamentación teórica de la educación emocional desemboca en la selección de contenidos del programa de intervención. Criterios a tener en cuenta en la selección de contenidos son: 1) los contenidos deben adecuarse al nivel educativo del alumnado al que va dirigido el programa; 2) los contenidos deben ser aplicables a todo el grupo clase; 3) deben favorecer procesos de reflexión sobre las propias emociones y las emociones de los demás.
Objetivos de la educación emocional
Los objetivos generales de la educación emocional pueden resumirse en los siguientes términos: adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones; identificar las emociones de los demás; desarrollar la habilidad para regular las propias emociones; prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas; desarrollar la habilidad para generar emociones positivas; desarrollar la habilidad de automotivarse; adoptar una actitud positiva ante la vida; aprender a fluir, etc.
Los contenidos de la educación emocional
Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios (nivel educativo, conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los siguientes temas.
En primer lugar se trata de dominar el marco conceptual de las emociones, que incluiría el concepto de emoción, los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones emocionales, etc.), tipos de emociones (emociones positivas y negativas, emociones básicas y derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.). Conocer las características (causas, predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. La naturaleza de la inteligencia emocional es un aspecto importante, con múltiples aplicaciones para la práctica.
La educación emocional sigue una metodología eminentemente práctica (dinámica de grupos, autoreflexión, razón dialógica, juegos, etc.) con objeto de favorecer el desarrollo de competencias emocionales como las siguientes.
Conciencia emocional, que consiste en conocer las propias emociones y las emociones de los demás. Esto se consigue a través de la autoobservación y de la observación del comportamiento de las personas que nos rodean. Esto supone la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
La regulación de las emociones probablemente sea el elemento esencial de la educación emocional. Conviene no confundir la regulación (y otros términos afines: control, manejo de las emociones) con la represión. La tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo (inducción al consumo de drogas, violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, etc., son componentes importantes de la habilidad de autorregulación. Algunas técnicas concretas son: diálogo interno, control del estrés (relajación, meditación, respiración), autoafirmaciones positivas; asertividad; reestructuración cognitiva, imaginación emotiva, atribución causal, etc.
La motivación está íntimamente relacionada con la emoción. Motivación provienen de la raíz latina movere (mover); igual que emoción (de ex-movere, mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. A través de esta vía se puede llegar a la automotivación , que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad productiva por propia voluntad y autonomía personal. Este es uno de los retos de futuro de la educación.
Las habilidades socio-emocionales constituyen un conjunto de competencias que facilitan las relaciones interpersonales. Las relaciones sociales están entretejidas de emociones. La escucha y la capacidad de empatía abren la puerta a actitudes prosociales, que se sitúan en las antípodas de actitudes racistas, xenófobas o machistas, que tantos problemas sociales ocasionan. Estas competencias sociales predisponen a la constitución de un clima social favorable al trabajo en grupo productivo y satisfactorio.
Las relaciones entre emoción y bienestar subjetivo suelen ser, de acuerdo con nuestra experiencia, de gran interés para los participantes. Esto lleva a delimitar el constructo “bienestar subjetivo” y los factores que lo favorecen o que lo dificultan. La reflexión sobre estos temas conduce a la confluencia entre bienestar y felicidad, donde el “estar sin hacer nada” no es lo propio, sino más bien implicarse en algún tipo de actividad.
El concepto de Fluir (flow), entendido como experiencia óptima (Csikszentmihalyi, 1997) completa el tema sobre el bienestar. Las condiciones del flujo ofrecen un marco de sugerencias para la acción, que se pueden aplicar al cuerpo, el pensamiento, el trabajo, las relaciones sociales, etc. El reto está en aprender a fluir.
Las aplicaciones de la educación emocional se pueden dejar sentir en múltiples situaciones: comunicación efectiva y afectiva, resolución de conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica (consumo de drogas, sida, violencia, anorexia, intentos de suicidio, etc.), etc. En último término se trata de desarrollar la autoestima, con expectativas realistas sobre sí mismo, desarrollar la capacidad de fluir y la capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida. Todo ello de cara a posibilitar un mayor bienestar subjetivo, que redunda un mayor bienestar social.
Los temas a desarrollar en un curso de educación emocional pueden tener diversos niveles de profundización en función de los destinatarios, que pueden ser estudiantes desde la educación infantil, primaria, secundaria, universitaria, adultos, profesionales, etc. Cuando nos referimos a la formación de formadores, deben incluirse algunos temas específicos como los siguientes.
Unas bases teóricas deben estar presentes, en cierta medida, en los programas de educación emocional, siempre en función de los destinatarios. Cuando se trata de un programa de formación de formadores debería incluir una revisión de síntesis de las principales teorías sobre las emociones (Darwin, W. James, Cannon, Arnold, Lazarus, etc.). Es esencial un conocimiento de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y de la inteligencia emocional. Es importante también introducir unos conocimientos esenciales sobre el cerebro emocional, con especial referencia a los centros de procesamiento de las emociones y las aportaciones recientes de la neurociencia. La terapia emocional, en sus diversas formas, ha aportado solidez a la teoría y al mismo tiempo ha aportado ejercicios y estrategias que pueden ser utilizadas no solo en el modelo clínico, sino también en la educación emocional, con carácter preventivo. Dando un paso más, se deberían adquirir unos conocimientos sobre las relaciones entre emoción y salud, emoción y motivación, emoción y bienestar, etc. La evaluación es un aspecto intrínseco del programa; por tanto, hay que dar a conocer los instrumentos y estrategias para el diagnóstico de las emociones y para la evaluación de programas de educación emocional."
resumen texto internet
"Para poder hablar de educación emocional necesitamos saber qué es una emoción y que implicaciones para la práctica se derivan de este concepto.
Una emoción se produce de la siguiente forma: 1) Unas informaciones sensoriales llegan a los centros emocionales del cerebro. 2) Como consecuencia se produce una respuesta neurofisiológica. 3) El neocortex interpreta la información.
De acuerdo con este mecanismo, en general hay bastante acuerdo en considerar que una emoción es un estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Las emociones se generan como respuesta a un acontecimiento externo o interno. En síntesis, el proceso de la vivencia emocional se puede explicar asi."
"El proceso de valoración puede tener varias fases. Según Lazarus (1991b) hay una valoración primaria sobre la relevancia del evento: ¿es positivo o negativo para el logro de nuestros objetivos? En una evaluación secundaria se consideran los recursos personales para poder afrontarlo: ¿estoy en condiciones de hacer frente a esta situación?
Gran parte de lo que el cerebro realiza cuando se produce una emoción sucede independientemente del conocimiento consciente; se realiza de forma automática. Conviene insistir en que la mayoría de emociones se generan inconscientemente. También es útil distinguir entre reacciones emocionales innatas y acciones emocionales voluntarias. Las respuestas de evitación se encuentran a mitad de camino entre ambas (LeDoux, 1999: 293). Cuando hablamos de las acciones emocionales voluntarias nos referimos a los sentimientos (LeDoux, 1999: 300). Estado de ánimo se refiere a un estado emocional mantenido durante semanas o más tiempo. Coincidimos con Frijda (1994) al afirmar que las emociones nos dicen qué hechos son verdaderamente importantes para nuestra vida."
Componentes de la emoción
"Hay tres componentes en una emoción: neurofisiológico, conductual, cognitiva. La neurofisiológica se manifiesta en respuestas como taquicardia, sudoración, vasoconstricción, hipertensión, tono muscular, rubor, sequedad en la boca, cambios en los neurotransmisores, secreciones hormonales, respiración, etc. Todo esto son respuestas involuntarias, que el sujeto no puede controlar. Sin embargo se pueden prevenir mediante técnicas apropiadas como la relajación. Como consecuencia de emociones intensas y frecuentes se pueden producir problemas de salud (taquicardia, hipertensión, ulcera, etc.). Por eso, la prevención de los efectos nocivos de las emociones en el marco de la educación emocional se puede entender como un aspecto de la educación para la salud.
La observación del comportamiento de un individuo permite inferir qué tipo de emociones está experimentando. Las expresiones faciales, el lenguaje no verbal, el tono de voz, volumen, ritmo, movimientos del cuerpo, etc., aportan señales de bastante precisión sobre el estado emocional. Esta componente puede intentar disimularse. Por ejemplo, las expresiones faciales surgen de la actividad combinada de unos 23 músculos, que conectan directamente con los centros de procesamiento de las emociones, lo que hace que el control voluntario no sea fácil; aunque, siempre es posible "engañar" a un potencial observador. Aprender a regular la expresión emocional se considera un indicador de madurez y equilibrio que tiene efectos positivos sobre las relaciones interpersonales.
La componente cognitiva o vivencia subjetiva es lo que a veces se denomina sentimiento. Sentimos miedo, angustia, rabia y muchas otras emociones. Para distinguir entre la componente neurofisiológica y la cognitiva, a veces se emplea el término emoción, en sentido restrictivo, para describir el estado corporal (es decir, el estado emocional) y se reserva el término sentimiento para aludir a la sensación consciente (cognitiva). La componente cognitiva hace que califiquemos un estado emocional y le demos un nombre. El etiquetado de las emociones está limitado por el dominio del lenguaje. Dado que la introspección a veces es el único método para llegar al conocimiento de las emociones de los demás, las limitaciones del lenguaje imponen serias restricciones a este conocimiento. Pero al mismo tiempo dificulta la toma de conciencia de las propias emociones. Estos déficits provocan la sensación de "no sé que me pasa". Lo cual puede tener efectos negativos sobre la persona. De ahí la importancia de una educación emocional encaminada, entre otros aspectos, a un mejor conocimiento de las propias emociones y del dominio del vocabulario emocional.
Es interesante relacionar estos tres componentes con la clasificación de objetivos didácticos. Si bien lo observamos veremos un paralelismo entre: a) “Hechos, conceptos y sistemas conceptuales” con la dimensión cognitiva; b) “Procedimientos” con el comportamiento; c) “Actitudes, valores y normas” con respecto a la dimensión emocional.
Concepto de educación emocional
El desarrollo de las competencias emocionales da lugar a la educación emocional. Concebimos la educación emocional como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para la vida. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.
La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. Es decir, la educación emocional tiene un enfoque del ciclo vital. La educación emocional se propone optimizar el desarrollo humano. Es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo.
La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica. Entendemos como tal a la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones, tales como la prevención del consumo de drogas, prevención del estrés, ansiedad, depresión, violencia, etc. La prevención primaria inespecífica pretende minimizar la vulnerabilidad de la persona a determinadas disfunciones (estrés, depresión, impulsividad, agresividad, etc.) o prevenir su ocurrencia. Para ello se propone el desarrollo de competencias básicas para la vida. Cuando todavía no hay disfunción, la prevención primaria tiende a confluir con la educación para maximizar las tendencias constructivas y minimizar las destructivas.
Fundamentos de la educación emocional
La educación emocional recoge las aportaciones de otras ciencias, integrándolas en una unidad de acción fundamentada. Algunos de los fundamentos más relevantes de la educación emocional son los siguientes.
Los movimientos de renovación pedagógica, con sus diversas ramificaciones (escuela nueva, escuela activa, educación progresiva, etc.), se proponían una educación para la vida, donde la afectividad tenía un papel relevante. Ilustres teóricos y representantes de estos movimientos han llamado la atención sobre la dimensión afectiva del alumnado. Entre ellos recordemos Pestalozzi, Froebel, Dewey, Tolstoi, Montessori, Rogers, etc. Movimientos recientes de innovación educativa, tales como la educación psicológica, la educación para la carrera, la educación moral, las habilidades sociales, el aprender a pensar, la educación para la salud, la orientación para la prevención y el desarrollo humano (GROP, 1998a), etc., tienen una clara influencia en la educación emocional. Lo que caracteriza a ésta última es el enfoque “desde dentro”, que pone un énfasis especial en la emoción subyacente en todas las propuestas anteriores.
El counseling y la psicoterapia se pueden considerar como una terapia emocional, ya que se centran en los problemas emocionales (ansiedad, estrés, depresión, fobias, etc.). La psicología humanista, con Carl Rogers, Gordon Allport, Abraham Maslow y otros, puso un énfasis especial en las emociones; la logoterapia de V. Frankl, al buscar el sentido de la vida, llegó a conceptos como la responsabilidad en la actitud ante la vida; la psicología cognitiva, y en especial la psicoterapia racional-emotiva de Ellis, es otro referente significativo; otras aportaciones son las de Carkhuff, Beck, Meichenbaum, etc.
Desde el punto de vista de la metodología de intervención, conviene destacar las aportaciones del developmental counseling, la dinámica de grupos, la orientación para la prevención, el modelo de programas y el modelo de consulta. Especial relevancia tiene la teoría del aprendizaje social de Bandura (1977), que pone el énfasis en el rol de los modelos en el proceso de aprendizaje; esto sugiere la inclusión del modelado como estrategia de intervención y poner un énfasis en analizar como los modelos (compañeros, personajes de los mass media, profesores, padres) pueden influir en las actitudes, creencias, valores y comportamientos. Otras aportaciones metodológicas a tener presente son, entre otras, el modelo de desarrollo social (Hawkins, 1997), que se ha aplicado a la prevención de la delincuencia; el modelo ecológico y sistémico de Bronfenbrenner (1977, 1979); la teoría del comportamiento problemático y desarrollo social (Jessor y Jessor, 1977), que se ha aplicado en grupos de riesgo; la teoría de la acción razonada (Fishbein y Ajzen, 1975), etc.
Las teorías de las emociones, que se remontan a los orígenes de la historia de la filosofía y de la literatura, pero cuyos orígenes claramente científicos probablemente haya que buscarlos a finales del siglo XIX. Hay que señalar que después de unos brillantes inicios con Ch. Darwin, William James, Cannon y otros, el estudio de la emoción sufrió un cierto letargo hasta finales de los años ochenta, con la llegada de la investigación científica de la emoción desde la psicología cognitiva (Arnold, Izard, Frijda, Buck, Lazarus, etc.).
La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1995), en particular por lo que se refiere a la inteligencia interpersonal y la intrapersonal, son un referente fundamental. La inteligencia interpersonal se construye a partir de la capacidad para establecer buenas relaciones con otras personas; la inteligencia intrapersonal se refiere al conocimiento de los aspectos internos de sí mismo.
El concepto de inteligencia emocional, introducido por Salovey y Mayer (1990) y difundido por Goleman (1995), ha tenido muchos continuadores en psicología y educación, hasta llegar a constituir una Zeitgeist a la que hacemos referencia en otro apartado de este artículo.
Las recientes aportaciones de la neurociencia han permitido conocer mejor el funcionamiento cerebral de las emociones. Así, por ejemplo, saber que las emociones activan respuestas fisiológicas (taquicardia, sudoración, tensión muscular, neurotransmisores; etc.) que una vez producidas son difíciles de controlar, o que una disminución en el nivel de serotonina puede provocar estados depresivos, aporta datos valiosos para la intervención. Igualmente es interesante conocer el papel de la amígdala en las emociones; las características diferenciales de la comunicación entre el sistema límbico y la corteza cerebral en función de la dirección de la información, etc.
Las aportaciones de la psiconeuroinmunología indican como las emociones afectan al sistema inmunitario. Las emociones negativas debilitan las defensas del sistema inmunitario, mientras que las emociones positivas lo refuerzan. Estos trabajos evidencian la relación entre las emociones y la salud.
Las investigaciones sobre el bienestar subjectivo, realizadas por autores com Strack, Argyle, Schwartz, Veenhoven, etc., han introducido un constructo de gran incidencia social. Conviene distinguir entre bienestar objetivo (material) y bienestar subjetivo (emocional). Si bien se analiza se llega a la conclusión de que las personas buscan el bienestar subjetivo. Todo lo que hacemos son pasos para intentar conseguirlo. Entre los factores que favorecen el bienestar subjetivo están las relaciones sociales y la familia, el amor y las relaciones sexuales, la satisfacción profesional, las actividades de tiempo libre, salud, etc. Es curioso observar que las principales fuentes de bienestar subjetivo coinciden con las causas de conflicto y malestar.
Relacionado con el bienestar está el concepto de fluir (flow) o experiencia óptima, introducido por Mihaliy Csikszentmihalyi (1997). El fluir se refiere a las ocasiones en que sentimos una especie de regocijo, un profundo sentimiento de alegría o felicidad, que lo habíamos estado buscando y deseando durante mucho tiempo y que se convierte en un referente de como nos gustaría que fuese la vida. La felicidad es una condición vital que cada persona debe preparar, cultivar y defender individualmente. No se puede comprar con dinero o con poder. No parece depender de los acontecimientos externos, sino más bien de como los interpretamos. El flujo, o la experiencia óptima, tienen mucho que ver con el concepto de "experiencias cumbre" (peak experiences) que utilizó Maslow (1982: 109; 1987: 205).
De los cuatro pilares de la educación (conocer, saber hacer, convivir y ser) señalados en el informe Delors (1996), como mínimo los dos últimos contribuyen a fundamentar la educación emocional.
La fundamentación teórica de la educación emocional desemboca en la selección de contenidos del programa de intervención. Criterios a tener en cuenta en la selección de contenidos son: 1) los contenidos deben adecuarse al nivel educativo del alumnado al que va dirigido el programa; 2) los contenidos deben ser aplicables a todo el grupo clase; 3) deben favorecer procesos de reflexión sobre las propias emociones y las emociones de los demás.
Objetivos de la educación emocional
Los objetivos generales de la educación emocional pueden resumirse en los siguientes términos: adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones; identificar las emociones de los demás; desarrollar la habilidad para regular las propias emociones; prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas; desarrollar la habilidad para generar emociones positivas; desarrollar la habilidad de automotivarse; adoptar una actitud positiva ante la vida; aprender a fluir, etc.
Los contenidos de la educación emocional
Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios (nivel educativo, conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los siguientes temas.
En primer lugar se trata de dominar el marco conceptual de las emociones, que incluiría el concepto de emoción, los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones emocionales, etc.), tipos de emociones (emociones positivas y negativas, emociones básicas y derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.). Conocer las características (causas, predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. La naturaleza de la inteligencia emocional es un aspecto importante, con múltiples aplicaciones para la práctica.
La educación emocional sigue una metodología eminentemente práctica (dinámica de grupos, autoreflexión, razón dialógica, juegos, etc.) con objeto de favorecer el desarrollo de competencias emocionales como las siguientes.
Conciencia emocional, que consiste en conocer las propias emociones y las emociones de los demás. Esto se consigue a través de la autoobservación y de la observación del comportamiento de las personas que nos rodean. Esto supone la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
La regulación de las emociones probablemente sea el elemento esencial de la educación emocional. Conviene no confundir la regulación (y otros términos afines: control, manejo de las emociones) con la represión. La tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo (inducción al consumo de drogas, violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, etc., son componentes importantes de la habilidad de autorregulación. Algunas técnicas concretas son: diálogo interno, control del estrés (relajación, meditación, respiración), autoafirmaciones positivas; asertividad; reestructuración cognitiva, imaginación emotiva, atribución causal, etc.
La motivación está íntimamente relacionada con la emoción. Motivación provienen de la raíz latina movere (mover); igual que emoción (de ex-movere, mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. A través de esta vía se puede llegar a la automotivación , que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad productiva por propia voluntad y autonomía personal. Este es uno de los retos de futuro de la educación.
Las habilidades socio-emocionales constituyen un conjunto de competencias que facilitan las relaciones interpersonales. Las relaciones sociales están entretejidas de emociones. La escucha y la capacidad de empatía abren la puerta a actitudes prosociales, que se sitúan en las antípodas de actitudes racistas, xenófobas o machistas, que tantos problemas sociales ocasionan. Estas competencias sociales predisponen a la constitución de un clima social favorable al trabajo en grupo productivo y satisfactorio.
Las relaciones entre emoción y bienestar subjetivo suelen ser, de acuerdo con nuestra experiencia, de gran interés para los participantes. Esto lleva a delimitar el constructo “bienestar subjetivo” y los factores que lo favorecen o que lo dificultan. La reflexión sobre estos temas conduce a la confluencia entre bienestar y felicidad, donde el “estar sin hacer nada” no es lo propio, sino más bien implicarse en algún tipo de actividad.
El concepto de Fluir (flow), entendido como experiencia óptima (Csikszentmihalyi, 1997) completa el tema sobre el bienestar. Las condiciones del flujo ofrecen un marco de sugerencias para la acción, que se pueden aplicar al cuerpo, el pensamiento, el trabajo, las relaciones sociales, etc. El reto está en aprender a fluir.
Las aplicaciones de la educación emocional se pueden dejar sentir en múltiples situaciones: comunicación efectiva y afectiva, resolución de conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica (consumo de drogas, sida, violencia, anorexia, intentos de suicidio, etc.), etc. En último término se trata de desarrollar la autoestima, con expectativas realistas sobre sí mismo, desarrollar la capacidad de fluir y la capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida. Todo ello de cara a posibilitar un mayor bienestar subjetivo, que redunda un mayor bienestar social.
Los temas a desarrollar en un curso de educación emocional pueden tener diversos niveles de profundización en función de los destinatarios, que pueden ser estudiantes desde la educación infantil, primaria, secundaria, universitaria, adultos, profesionales, etc. Cuando nos referimos a la formación de formadores, deben incluirse algunos temas específicos como los siguientes.
Unas bases teóricas deben estar presentes, en cierta medida, en los programas de educación emocional, siempre en función de los destinatarios. Cuando se trata de un programa de formación de formadores debería incluir una revisión de síntesis de las principales teorías sobre las emociones (Darwin, W. James, Cannon, Arnold, Lazarus, etc.). Es esencial un conocimiento de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y de la inteligencia emocional. Es importante también introducir unos conocimientos esenciales sobre el cerebro emocional, con especial referencia a los centros de procesamiento de las emociones y las aportaciones recientes de la neurociencia. La terapia emocional, en sus diversas formas, ha aportado solidez a la teoría y al mismo tiempo ha aportado ejercicios y estrategias que pueden ser utilizadas no solo en el modelo clínico, sino también en la educación emocional, con carácter preventivo. Dando un paso más, se deberían adquirir unos conocimientos sobre las relaciones entre emoción y salud, emoción y motivación, emoción y bienestar, etc. La evaluación es un aspecto intrínseco del programa; por tanto, hay que dar a conocer los instrumentos y estrategias para el diagnóstico de las emociones y para la evaluación de programas de educación emocional."
resumen texto internet
Educacion Emocional Reflexión
La educación se ha centrado habitual y tradicionalmente en un desarrollo cognitivo, con un olvido generalizado de la dimensión emocional. Esta dimensión favorece el aspecto cognitivo de la educación -sin duda- porque potencia la personalidad de los alumnos. La educación emocional tiene como objetivo un mejor conocimiento de los fenómenos emocionales, de la capacidad para controlar las emociones y fomentar una actitud positiva ante la vida. Por lo tanto desde esta perspectiva la escuela no sólo aporta formación para el instituto y la universidad sino fundamentalmente debe educar para la vida.
"El objetivo de la educación no es sólo producir simples eruditos, técnicos y buscadores de empleos, sino hombres y mujeres integrados, libres de temor; porque sólo entre tales seres humanos puede haber paz duradera.(…) La educación no debe estimular al individuo a que se ajuste a la sociedad, ni a que se manifieste en armonía negativa con ella, sino que debe ayudarlo a descubrir los verdaderos valores resultado de la comprensión de sí mismos. La educación pues, en su verdadero sentido, es la comprensión de uno mismo porque de cado uno de nosotros es donde se encuentra la totalidad de la existencia" (J. Krishnamurti (1972) "La educación y el significado de la vida", México,)
Las repercusiones de la educación emocional se dejan sentir en las relaciones interpersonales, el clima en la clase, la disciplina, el rendimiento académico, etc… Incluso es una forma de prevención inespecífica de hábitos o consumo de drogas, actitudes violentas, estrés, ansiedad, estados depresivos,…
En el marco teórico y conceptual de la "Inteligencia Emocional" se encuentra su difusor Goleman (1995), ya que el término fue acuñado en 1990 por P. Salovey, psicólogo de la universidad de Yale.. Sus retos psicopedagógicos revolucionarios implican a la educación y a la escuela en diferentes dimensiones como aumentar la motivación del alumnado y su rendimiento escolar a partir de autocontrolar y optimizar las emociones. La importancia que reviste el bienestar personal, el óptimo desarrollo de la personalidad y el equilibrio psíquico son el caldo de cultivo determinante de la educación. Para que sea eficaz en nuestros alumnos este aspecto emocional de la educación, hay que extender y atender el mismo también a los profesores, familia y la sociedad o entorno más próximo.
Como antecedentes, se encuentra ya en muchos filósofos como Aristóteles, Kant, Spinoza, Scheler, Dewey, Heidegger, Sastre, Russell y muchos otros teorizaciones sobre las emociones desde planteamientos cognitivos, es decir el uso de conceptos cognitivos en el estudio de las emociones.
En la actualidad asistimos a un reciente despertar del interés por las emociones desde el punto de vista científico, como motor y canalizador de las actuaciones del ser humano en : Lazarus (1991), Lewis y Haviland (1993), Strongman (1992), Gardner (1995), Goleman (1995) y Csikszentmihalyi (1997) entre otros. Los dos últimos han sido best seller en diversos países en la segunda mitad de los años noventa.
Tanto Gardner como Goleman afirman que las pruebas de inteligencia tradicionales no predicen el éxito personal o profesional. Muchas personas relevantes creativas (músicos, artístas, líderes sociales, deportistas, políticos,…) no sobresalen necesariamente en esas pruebas que miden el C.I. sino que las competencias cognitivas que poseen quedan mejor descritas en términos de un conjunto de habilidades que se escapan en esas mediciones lógico- analíticas. Gardner es quien acuña el término "inteligencias múltiples". Para él la inteligencia emplica la habilidad necesaria para resolver problemas o elaborar productos, donde la expresión de las propias opiniones o emociones es un producto cultural que puede ser crucial para el desarrollo personal intelectual. En esta teoría se distinguen siete inteligencias: musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal e intrapersonal. La inteligencia emocional para este autor serían las dos últimas. La inteligencia interpersonal se constituye a partir de la capacidad para establecer distinciones entre personas, es decir distinguir matices de ánimo, motivaciones, intenciones… de las personas que te rodean. Esta inteligencia permite comprender y trabajar con los demás. La inteligencia intrapersonal se refiere a conocimiento de los aspectos internos de la persona, es decir del acceso a la propia vida emocional. Es la evaluación de la propia gama de sentimientos, la capacidad de discriminar entre las emociones y ponerles nombre, la capacidad de recurrir a las emociones como medio para interpretar y dirigir la propia conducta. Esta inteligencia permite comprender, trabajar y vivir con uno mismo.
Peter Druckerl, en su libro "La sociedad postcapitalista" afirma que cada doscientos o trescientos años se produce una transformación aguda. En pocas décadas, la sociedad se modifica a sí misma de tal manera que las generaciones posteriores no pueden ni siquiera imaginar el mundo en el que nacieron sus padres. Ejemplos de estas transformaciones son el Humanismo del S XIV, la Revolución Industrial del S XVIII y la Revolución Informática inciada en nuestro contexto en los años ochenta. Junto a esta de los años noventa (llamada también ·década del cerebro"), que afecta a la psicología, a la educación y a la sociedad en general. Desde esta revolución emocional se trata de crear metas orientadas hacia la estructuración futura de la sociedad de tal forma que posibilite un mundo más inteligente y más feliz
La incidencia creciente de crímenes, violencia, arrestos, drogadicción, suicidios, inseguridad ciudadana,… es fruto según Goleman de un "analfabetismo emocional". Esto quiere expresar la falta de recursos internos y externos del individuo ante los conflictos (discrepancias, desacuerdos, ofensas,…). Es decir, de descontrol de la agresividad (lo que antes desembocaba en una pelea, termina hoy con un disparo o navajazos). Al no saber encauzar las emociones acaba frecuentemente en los jóvenes- sobre todo- en manifestaciones como la depresión, ansiedad, estrés, desórdenes en las comidas (como la bulimia y la anorexia), conducción temeraria, etc. Con la correspondiente incidencia social tan preocupante. In extremis, Goleman llega a afirmar que está en juego nada menos que las generaciones futuras, por lo que él considera muy importante la "alfabetización emocional", en un estudio e intervención de los comportamientos emocionalmente disruptivos para prevenir los efectos de las emociones negativas.
En la línea de Max Weber (1930) y su cuestionamiento sobre la producción, la economía, la industrialización, el consumo …correlacionados con la felicidad, podríamos cuestionarnos como educadores:
¿CUÁLES SON LOS FINES ÚLTIMOS DE LA EDUCACIÓN: ADQUIRIR CONOCIMIENTOS PARA PRODUCIR, O DESARROLLARSE COMO PERSONAS Y SER FELIZ ?
Sin duda, las dos opciones no tienen que excluirse una a la otra, sino tratar de conjugaras con acierto. En resumen: que el desarrollo satisfactorio del individuo (en este caso el alumnado) le lleve a la motivación por su aprendizaje y por su futura aportación profesional a la sociedad
"La verdadera educación nunca puede inculcarse de afuera hacia dentro. Debe ayudarse, por el contrario, a su eclosión espontánea de adentro hacia fuera, desde l os infinitos recursos de la sabiduría interior.En occidente, el alma del hombre se preocupa principalmente de extenderse hacia el exterior. Su campo de acción es la jpugna por el poder. Sus preferencias se inclinan decididamente hacia el mundo de la extensión, dejando de lado, e incluso negando completamente, el dominio de la conciencia interna. El hombre pierde entonces su perspectiva interior, su conexión con el ser interno., su conexión con el ser interno. Juzga de su actividad por su propio movimiento, y no por la serenidad de la perfección, no por el reposo que existe en la bóveda estrellada, en la rítmica danza de la incesante creación… Prende fuego a su existencia, y danza locamente a la luz del incendio" Rabindranath Tagore
p.picasso.madrid.
resumen
"El objetivo de la educación no es sólo producir simples eruditos, técnicos y buscadores de empleos, sino hombres y mujeres integrados, libres de temor; porque sólo entre tales seres humanos puede haber paz duradera.(…) La educación no debe estimular al individuo a que se ajuste a la sociedad, ni a que se manifieste en armonía negativa con ella, sino que debe ayudarlo a descubrir los verdaderos valores resultado de la comprensión de sí mismos. La educación pues, en su verdadero sentido, es la comprensión de uno mismo porque de cado uno de nosotros es donde se encuentra la totalidad de la existencia" (J. Krishnamurti (1972) "La educación y el significado de la vida", México,)
Las repercusiones de la educación emocional se dejan sentir en las relaciones interpersonales, el clima en la clase, la disciplina, el rendimiento académico, etc… Incluso es una forma de prevención inespecífica de hábitos o consumo de drogas, actitudes violentas, estrés, ansiedad, estados depresivos,…
En el marco teórico y conceptual de la "Inteligencia Emocional" se encuentra su difusor Goleman (1995), ya que el término fue acuñado en 1990 por P. Salovey, psicólogo de la universidad de Yale.. Sus retos psicopedagógicos revolucionarios implican a la educación y a la escuela en diferentes dimensiones como aumentar la motivación del alumnado y su rendimiento escolar a partir de autocontrolar y optimizar las emociones. La importancia que reviste el bienestar personal, el óptimo desarrollo de la personalidad y el equilibrio psíquico son el caldo de cultivo determinante de la educación. Para que sea eficaz en nuestros alumnos este aspecto emocional de la educación, hay que extender y atender el mismo también a los profesores, familia y la sociedad o entorno más próximo.
Como antecedentes, se encuentra ya en muchos filósofos como Aristóteles, Kant, Spinoza, Scheler, Dewey, Heidegger, Sastre, Russell y muchos otros teorizaciones sobre las emociones desde planteamientos cognitivos, es decir el uso de conceptos cognitivos en el estudio de las emociones.
En la actualidad asistimos a un reciente despertar del interés por las emociones desde el punto de vista científico, como motor y canalizador de las actuaciones del ser humano en : Lazarus (1991), Lewis y Haviland (1993), Strongman (1992), Gardner (1995), Goleman (1995) y Csikszentmihalyi (1997) entre otros. Los dos últimos han sido best seller en diversos países en la segunda mitad de los años noventa.
Tanto Gardner como Goleman afirman que las pruebas de inteligencia tradicionales no predicen el éxito personal o profesional. Muchas personas relevantes creativas (músicos, artístas, líderes sociales, deportistas, políticos,…) no sobresalen necesariamente en esas pruebas que miden el C.I. sino que las competencias cognitivas que poseen quedan mejor descritas en términos de un conjunto de habilidades que se escapan en esas mediciones lógico- analíticas. Gardner es quien acuña el término "inteligencias múltiples". Para él la inteligencia emplica la habilidad necesaria para resolver problemas o elaborar productos, donde la expresión de las propias opiniones o emociones es un producto cultural que puede ser crucial para el desarrollo personal intelectual. En esta teoría se distinguen siete inteligencias: musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal e intrapersonal. La inteligencia emocional para este autor serían las dos últimas. La inteligencia interpersonal se constituye a partir de la capacidad para establecer distinciones entre personas, es decir distinguir matices de ánimo, motivaciones, intenciones… de las personas que te rodean. Esta inteligencia permite comprender y trabajar con los demás. La inteligencia intrapersonal se refiere a conocimiento de los aspectos internos de la persona, es decir del acceso a la propia vida emocional. Es la evaluación de la propia gama de sentimientos, la capacidad de discriminar entre las emociones y ponerles nombre, la capacidad de recurrir a las emociones como medio para interpretar y dirigir la propia conducta. Esta inteligencia permite comprender, trabajar y vivir con uno mismo.
Peter Druckerl, en su libro "La sociedad postcapitalista" afirma que cada doscientos o trescientos años se produce una transformación aguda. En pocas décadas, la sociedad se modifica a sí misma de tal manera que las generaciones posteriores no pueden ni siquiera imaginar el mundo en el que nacieron sus padres. Ejemplos de estas transformaciones son el Humanismo del S XIV, la Revolución Industrial del S XVIII y la Revolución Informática inciada en nuestro contexto en los años ochenta. Junto a esta de los años noventa (llamada también ·década del cerebro"), que afecta a la psicología, a la educación y a la sociedad en general. Desde esta revolución emocional se trata de crear metas orientadas hacia la estructuración futura de la sociedad de tal forma que posibilite un mundo más inteligente y más feliz
La incidencia creciente de crímenes, violencia, arrestos, drogadicción, suicidios, inseguridad ciudadana,… es fruto según Goleman de un "analfabetismo emocional". Esto quiere expresar la falta de recursos internos y externos del individuo ante los conflictos (discrepancias, desacuerdos, ofensas,…). Es decir, de descontrol de la agresividad (lo que antes desembocaba en una pelea, termina hoy con un disparo o navajazos). Al no saber encauzar las emociones acaba frecuentemente en los jóvenes- sobre todo- en manifestaciones como la depresión, ansiedad, estrés, desórdenes en las comidas (como la bulimia y la anorexia), conducción temeraria, etc. Con la correspondiente incidencia social tan preocupante. In extremis, Goleman llega a afirmar que está en juego nada menos que las generaciones futuras, por lo que él considera muy importante la "alfabetización emocional", en un estudio e intervención de los comportamientos emocionalmente disruptivos para prevenir los efectos de las emociones negativas.
En la línea de Max Weber (1930) y su cuestionamiento sobre la producción, la economía, la industrialización, el consumo …correlacionados con la felicidad, podríamos cuestionarnos como educadores:
¿CUÁLES SON LOS FINES ÚLTIMOS DE LA EDUCACIÓN: ADQUIRIR CONOCIMIENTOS PARA PRODUCIR, O DESARROLLARSE COMO PERSONAS Y SER FELIZ ?
Sin duda, las dos opciones no tienen que excluirse una a la otra, sino tratar de conjugaras con acierto. En resumen: que el desarrollo satisfactorio del individuo (en este caso el alumnado) le lleve a la motivación por su aprendizaje y por su futura aportación profesional a la sociedad
"La verdadera educación nunca puede inculcarse de afuera hacia dentro. Debe ayudarse, por el contrario, a su eclosión espontánea de adentro hacia fuera, desde l os infinitos recursos de la sabiduría interior.En occidente, el alma del hombre se preocupa principalmente de extenderse hacia el exterior. Su campo de acción es la jpugna por el poder. Sus preferencias se inclinan decididamente hacia el mundo de la extensión, dejando de lado, e incluso negando completamente, el dominio de la conciencia interna. El hombre pierde entonces su perspectiva interior, su conexión con el ser interno., su conexión con el ser interno. Juzga de su actividad por su propio movimiento, y no por la serenidad de la perfección, no por el reposo que existe en la bóveda estrellada, en la rítmica danza de la incesante creación… Prende fuego a su existencia, y danza locamente a la luz del incendio" Rabindranath Tagore
p.picasso.madrid.
resumen
Educación Emocional Propuesta
Desde la formación inicial de los futuros maestros y en el contexto de la asignatura “El conocimiento emocional del Maestro”, constatamos la necesidad educación emocional desde la más tierna infancia. Proponemos integrar la educación emocional en la etapa de infantil y primaria, desde las actividades cotidianas y curriculares como una parte más de la propia dinámica y realidad escolar. Estamos ante la necesidad de integrar la educación emocional a “realidad escolar”, por acontecer en sí misma, la mejor forma de adquirir y potenciar el conocimiento y crecimiento emocional de la persona, tanto en su dimensión subjetiva como colectiva. Entendemos que la acción educativa no se puede plantear como un producto o como una fórmula a aplicar, por ello proponemos unas líneas de acción integradas en las áreas curriculares instrumentales.
Introducción
Los niños de educación infantil y primaria, nuestros escolares de hoy, son los ciudadanos de mañana, crecerán y desarrollarán sus potencialidades desde una determinada realidad, desde un enfoque docente en concreto y desde una interacción llena de significaciones.
Todo eso a través de unas determinadas formas de comunicación, de abstracción de la realidad, de construcción del conocimiento y de las relaciones personales que se inician y consolidan en la escuela.
Ciertamente cómo dice el dicho, "se hace camino caminando", y esta propuesta quiere aportar, un paso más en la dirección de la consolidación de la educación emocional integrada. Se educa con la coherencia desde las pequeñas cosas, en el día a día, en continuidad y en constancia, con aquello que se dice y también con el ejemplo de lo que se hace y, sobre todo, de cómo se hace.
Las dimensiones emocionales, la gestión equilibrada y la experimentación constructiva de las mismas, requieren una propuesta integrada desde todo aquello que el niño va haciendo, viendo y escuchando. Por ello encontramos interesante hacer una propuesta articulada desde las materias de estilo instrumental. Tradicionalmente, estas han sido las que canalizaban los primeros aprendizajes, por ello también deberían servir en el ámbito del aprendizaje emocional. Todo ello en el “bien entendiendo” que nos referimos a la adquisición de información y también de verdadera formación emocional. Se trata de aprender a ser “persona”, integrando las tres dimensiones, –emoción, acción, razón- de una manera significativa, es decir desde los hábitos y las actitudes.
EDUCACIÓN EMOCIONAL: Una propuesta integrada en el ámbito escolar
La persona se desarrolla de una manera interrelacionada y global. Es la combinación de las tres dimensiones "cabeza-corazón-mano", o dicho de otra forma "razón, emoción y acción" que de manera conjunta, forjan y dan sentido a la subjetividad de cada niño, de cada futuro adulto. Todo eso vendrá determinado en función de las vivencias y experiencias que se pueda desarrollar.
Por todo ello, la escuela tiene un gran potencial en la educación emocional, sobre todo, si es capaz de integrar la educación emocional en lo que ya se está haciendo, en el día a día.
En coherencia con todo lo que se ha comentado, la acción educativa no se puede plantear como un producto o como una fórmula a aplicar, tampoco puede quedar sólo en el terreno de la información y hace falta que sea verdaderamente, formación personal.
Hay que entender que se trata de potenciar el desarrollo de las competencias de la persona como una plena humanización. Eso implica necesariamente, un aprendizaje significativo en las dimensiones emocionales, la posibilidad de poder relacionar los nuevos significados con los previos, e integrarlos de manera constructiva y enriquecedora para cada individuo.
Hay que tener la opción de recibir "imputs" emocionales desde todos los procesos de aprendizaje en que el niño está implicado, para poder experimentarlos, reflexionar e integrar. Sólo de esta manera podremos asegurar que se conviertan en significativos, y además, que generen "outputs" o respuestas constructivas que faciliten la posibilidad de ir hacia el propio autoconocimiento y autoaprendizaje emocional.
De la misma forma que cuando el niño o la niña aprende a leer, y lo hace con una buena motivación para la lectura, tiene acceso a todo uno mundo de significados a través de los contenidos de todas las nuevas lecturas que va efectuando, la educación emocional también es un aprendizaje que se tiene que adquirir a través de las significaciones experimentadas. Esta es la llave para el futuro desarrollo de la persona.
Partiendo de esta consideración, esta propuesta de educación emocional quiere desarrollar tres líneas de acción integradas desde las áreas curriculares instrumentales que se corresponden con las dimensiones acción, emoción y razón.
Líneas de acción
Pensamos que es interesante definir tres líneas de acción que correspondan a tres áreas escolares, integradas desde cada una de ellas. Las dos primeras hacen referencia al área de lengua y de matemáticas respectivamente. La tercera, se contempla desde las tutorías de aula, así como desde los ejes y temas transversales de la escuela.
1. Emoción y palabras:
• Si es a través de las palabras que damos sentido a las propias emociones, y si éstas se convierten en el motor de nuestras relaciones, está claro que hay un gran potencial desde el área de lengua.
• Hay que aprender y vivenciar la relación entre las palabras y las emociones. Eso implica también el aprendizaje de las relaciones entre gestión emocional y comunicación.
• Palabras como empatía, el respeto, el diálogo, el autocontrol, la comunicación, la discusión las encontramos representadas de manera mucho obvia en la escuela. Hace falta que se conviertan en significativas también en la propia gestión emocional de cada niño/a.
• Se quiere promover la reflexión conjunta y generalización, a partir de la relación entre el lenguaje y el pensamiento.
2. Emoción y razonamiento:
• A partir de la relación entre la lógica y la abstracción y su potencial valorativo se potencian las relaciones entre matemática y autoestima.
• Matemática recreativa y motivación de la matemática.
• Comunicación auditiva, visual y cenestésica a la matemática.
• Dinámica de grupos y matemática.
3. Emoción y acción:
• Los hechos y acontecimientos cotidianos, la propia acción en el aula y de la escuela como elemento para experimentar y vivenciar una gestión emocional constructiva y equilibrada.
• Potenciar aquellas experiencias que, desde las relaciones del entorno escolar, favorezcan la posibilidad de desarrollar una equilibrada gestión emocional.
• La experiencia compartida permite generalizar sobre la resolución del conflicto.
• Es de gran importancia que los centros desarrollen la convivencia, de hecho cuando un grupo tiene un buen clima de relaciones, detrás habrá un trabajo de tutoría serio y eficaz. La tutoría tiene que ser abierta en el sentido de incluir todos los temas que se vean necesarios en función de la actualidad y el contexto inmediato.
• Conocer el potencial del conflicto como una herramienta de crecimiento y conocimiento personal y colectivo.
• Foros para explicar, compartir y reflexionar sobre los conflictos, (entre los propios niños, dentro del aula, con las familias, etc.).
• En cualquier grupo es muy importante la estrategia o norma que se utiliza para tomar las decisiones (votaciones, consenso, etc.) ya que de eso dependerá la rentabilidad y la satisfacción del grupo.
• Para que una persona pueda llegar a sentirse auto-realizada tiene que pasar por la necesidad de pertenencia, de amor, necesitado y también social, etc.
Reflexión
Es indiscutible la importancia que tiene la dimensión emocional en la formación del futuro ciudadano. Pero, ciertamente, eso requiere la máxima coherencia en las propuestas educativas, es decir, con lo que se hace de forma cotidiana y en continuidad. La mejor prevención para una sociedad más sana y más justa empieza por una educación que estimule la gestión emocional equilibrada, la sensibilidad moral y el buen criterio para poder afrontar los problemas subyacentes de vida en sociedad, el autoconocimiento emocional, la resolución positiva de los conflictos.
Se trata de enseñar a los niños a tener una buena autoestima, a expresar sus sentimientos, a escuchar y ser escuchados, para poder resolver sus problemas de manera asertiva y constructiva.
Si desde la escuela se potencia el aprendizaje más importante en la vida de todo ser humano, el de aprender a ser "persona", integrando las tres dimensiones -emoción, acción, razón-, se estará dotando al niño/a para resolver con éxito la mayoría de los conflictos humanos de cada día. Es fácil constatar que en muchas ocasiones tienen un origen en el hecho de no conocerse suficientemente, a uno mismo, y de no haber sido capaz de generar la mejor versión de la propia persona.
Con esta propuesta queremos ir más hacia allá de las dimensiones relativas al papel tradicional de la escuela situándonos en una visión global y comprometida de sus funciones con la educación del futuro ciudadano de una sociedad que necesita y aspira ser mejor, más justa y equilibrada.
Eso requiere una verdadera educación emocional integrada desde la primera escolarización
Educación Emocional: una propuesta integrada en el ámbito escolar
Núria Arís Redó. Profesora del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universitat Internacional de Catalunya
Resumen
Introducción
Los niños de educación infantil y primaria, nuestros escolares de hoy, son los ciudadanos de mañana, crecerán y desarrollarán sus potencialidades desde una determinada realidad, desde un enfoque docente en concreto y desde una interacción llena de significaciones.
Todo eso a través de unas determinadas formas de comunicación, de abstracción de la realidad, de construcción del conocimiento y de las relaciones personales que se inician y consolidan en la escuela.
Ciertamente cómo dice el dicho, "se hace camino caminando", y esta propuesta quiere aportar, un paso más en la dirección de la consolidación de la educación emocional integrada. Se educa con la coherencia desde las pequeñas cosas, en el día a día, en continuidad y en constancia, con aquello que se dice y también con el ejemplo de lo que se hace y, sobre todo, de cómo se hace.
Las dimensiones emocionales, la gestión equilibrada y la experimentación constructiva de las mismas, requieren una propuesta integrada desde todo aquello que el niño va haciendo, viendo y escuchando. Por ello encontramos interesante hacer una propuesta articulada desde las materias de estilo instrumental. Tradicionalmente, estas han sido las que canalizaban los primeros aprendizajes, por ello también deberían servir en el ámbito del aprendizaje emocional. Todo ello en el “bien entendiendo” que nos referimos a la adquisición de información y también de verdadera formación emocional. Se trata de aprender a ser “persona”, integrando las tres dimensiones, –emoción, acción, razón- de una manera significativa, es decir desde los hábitos y las actitudes.
EDUCACIÓN EMOCIONAL: Una propuesta integrada en el ámbito escolar
La persona se desarrolla de una manera interrelacionada y global. Es la combinación de las tres dimensiones "cabeza-corazón-mano", o dicho de otra forma "razón, emoción y acción" que de manera conjunta, forjan y dan sentido a la subjetividad de cada niño, de cada futuro adulto. Todo eso vendrá determinado en función de las vivencias y experiencias que se pueda desarrollar.
Por todo ello, la escuela tiene un gran potencial en la educación emocional, sobre todo, si es capaz de integrar la educación emocional en lo que ya se está haciendo, en el día a día.
En coherencia con todo lo que se ha comentado, la acción educativa no se puede plantear como un producto o como una fórmula a aplicar, tampoco puede quedar sólo en el terreno de la información y hace falta que sea verdaderamente, formación personal.
Hay que entender que se trata de potenciar el desarrollo de las competencias de la persona como una plena humanización. Eso implica necesariamente, un aprendizaje significativo en las dimensiones emocionales, la posibilidad de poder relacionar los nuevos significados con los previos, e integrarlos de manera constructiva y enriquecedora para cada individuo.
Hay que tener la opción de recibir "imputs" emocionales desde todos los procesos de aprendizaje en que el niño está implicado, para poder experimentarlos, reflexionar e integrar. Sólo de esta manera podremos asegurar que se conviertan en significativos, y además, que generen "outputs" o respuestas constructivas que faciliten la posibilidad de ir hacia el propio autoconocimiento y autoaprendizaje emocional.
De la misma forma que cuando el niño o la niña aprende a leer, y lo hace con una buena motivación para la lectura, tiene acceso a todo uno mundo de significados a través de los contenidos de todas las nuevas lecturas que va efectuando, la educación emocional también es un aprendizaje que se tiene que adquirir a través de las significaciones experimentadas. Esta es la llave para el futuro desarrollo de la persona.
Partiendo de esta consideración, esta propuesta de educación emocional quiere desarrollar tres líneas de acción integradas desde las áreas curriculares instrumentales que se corresponden con las dimensiones acción, emoción y razón.
Líneas de acción
Pensamos que es interesante definir tres líneas de acción que correspondan a tres áreas escolares, integradas desde cada una de ellas. Las dos primeras hacen referencia al área de lengua y de matemáticas respectivamente. La tercera, se contempla desde las tutorías de aula, así como desde los ejes y temas transversales de la escuela.
1. Emoción y palabras:
• Si es a través de las palabras que damos sentido a las propias emociones, y si éstas se convierten en el motor de nuestras relaciones, está claro que hay un gran potencial desde el área de lengua.
• Hay que aprender y vivenciar la relación entre las palabras y las emociones. Eso implica también el aprendizaje de las relaciones entre gestión emocional y comunicación.
• Palabras como empatía, el respeto, el diálogo, el autocontrol, la comunicación, la discusión las encontramos representadas de manera mucho obvia en la escuela. Hace falta que se conviertan en significativas también en la propia gestión emocional de cada niño/a.
• Se quiere promover la reflexión conjunta y generalización, a partir de la relación entre el lenguaje y el pensamiento.
2. Emoción y razonamiento:
• A partir de la relación entre la lógica y la abstracción y su potencial valorativo se potencian las relaciones entre matemática y autoestima.
• Matemática recreativa y motivación de la matemática.
• Comunicación auditiva, visual y cenestésica a la matemática.
• Dinámica de grupos y matemática.
3. Emoción y acción:
• Los hechos y acontecimientos cotidianos, la propia acción en el aula y de la escuela como elemento para experimentar y vivenciar una gestión emocional constructiva y equilibrada.
• Potenciar aquellas experiencias que, desde las relaciones del entorno escolar, favorezcan la posibilidad de desarrollar una equilibrada gestión emocional.
• La experiencia compartida permite generalizar sobre la resolución del conflicto.
• Es de gran importancia que los centros desarrollen la convivencia, de hecho cuando un grupo tiene un buen clima de relaciones, detrás habrá un trabajo de tutoría serio y eficaz. La tutoría tiene que ser abierta en el sentido de incluir todos los temas que se vean necesarios en función de la actualidad y el contexto inmediato.
• Conocer el potencial del conflicto como una herramienta de crecimiento y conocimiento personal y colectivo.
• Foros para explicar, compartir y reflexionar sobre los conflictos, (entre los propios niños, dentro del aula, con las familias, etc.).
• En cualquier grupo es muy importante la estrategia o norma que se utiliza para tomar las decisiones (votaciones, consenso, etc.) ya que de eso dependerá la rentabilidad y la satisfacción del grupo.
• Para que una persona pueda llegar a sentirse auto-realizada tiene que pasar por la necesidad de pertenencia, de amor, necesitado y también social, etc.
Reflexión
Es indiscutible la importancia que tiene la dimensión emocional en la formación del futuro ciudadano. Pero, ciertamente, eso requiere la máxima coherencia en las propuestas educativas, es decir, con lo que se hace de forma cotidiana y en continuidad. La mejor prevención para una sociedad más sana y más justa empieza por una educación que estimule la gestión emocional equilibrada, la sensibilidad moral y el buen criterio para poder afrontar los problemas subyacentes de vida en sociedad, el autoconocimiento emocional, la resolución positiva de los conflictos.
Se trata de enseñar a los niños a tener una buena autoestima, a expresar sus sentimientos, a escuchar y ser escuchados, para poder resolver sus problemas de manera asertiva y constructiva.
Si desde la escuela se potencia el aprendizaje más importante en la vida de todo ser humano, el de aprender a ser "persona", integrando las tres dimensiones -emoción, acción, razón-, se estará dotando al niño/a para resolver con éxito la mayoría de los conflictos humanos de cada día. Es fácil constatar que en muchas ocasiones tienen un origen en el hecho de no conocerse suficientemente, a uno mismo, y de no haber sido capaz de generar la mejor versión de la propia persona.
Con esta propuesta queremos ir más hacia allá de las dimensiones relativas al papel tradicional de la escuela situándonos en una visión global y comprometida de sus funciones con la educación del futuro ciudadano de una sociedad que necesita y aspira ser mejor, más justa y equilibrada.
Eso requiere una verdadera educación emocional integrada desde la primera escolarización
Educación Emocional: una propuesta integrada en el ámbito escolar
Núria Arís Redó. Profesora del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universitat Internacional de Catalunya
Resumen
jueves, 2 de julio de 2009
Educacion Emocional- Padres Madres
Necesidad de educación emocional en padres y madres
Es en la familia donde el niño recibe su primera educación emocional. Ésta le condicionará de por vida. Coincidimos con Mesa (2005) cuando afirma que es en casa donde el niño aprende como ser persona y como relacionarse a partir del ejemplo, las creencias y los valores de sus padres. Fomentar modelos positivos en la familia será pues un elemento esencial para su futuro. Al revisar las diferentes teorías de la emoción, concretamente cuando se hace referencia a las “primes”(PrimaryMotivational/Emocional Systems) de Buck observamos que desde este modelo el aprendizaje social por observación e imitación juega un papel importante
en la manifestación de las emociones, de tal forma que la expresión de las emociones está condicionada por la manifestación de sus congéneres. Diversos estudios indican que la forma en que los niños expresan sus emociones viene determinada por lo que ven en los adultos que les rodean y particularmente con los que mantienen una relación más afectiva (madre, padre, cuidadores, familiares, amigos, etc.). Bisquerra (2000).
La sociedad de bienestar en la cual nos encontramos, asegura las necesidades básicas fisiológicas; la educación obligatoria hasta los 16, otorga la posibilidad de un futuro
profesional y la mayoría de los ciudadanos pertenecen a la clase media y pueden disfrutar de esa sociedad de bienestar que hemos creado. Esta misma sociedad empuja a las personas hacia la búsqueda de la autorrealización. Necesita adultos competentes, creativos, satisfechos, maduros y equilibrados. Necesita dirigentes y líderes honestos y cooperativos que sigan manteniendo la sociedad de bienestar y la hagan evolucionar hacia algo mejor. Según Maslow para llegar a la autorrealización se requiere una buena autoestima. Sin embargo el desarrollo de la sociedad de consumo y bienestar desautorizó a la familia como educador de los nuevos miembros de la sociedad y les dio un papel asistencial donde los valores no siempre se enseñan desde la familia sino desde la propia sociedad. Nos hemos dado cuenta que la educación que hemos recibido tanto de nuestros padres como de la escuela no tiene en cuenta las emociones y sin embargo necesitamos estar educados emocionalmente.
Pero, ¿qué papel tienen los padres y madres en la educación emocional de sus hijos? ¿y las escuelas?.Nuestros hijos aprenden a gestionar sus emociones viendo cómo las gestionamos nosotros, de forma inconsciente. Igual que nosotros lo aprendimos de nuestros padres. Según la pedagogía sistémica hay un orden natural en nuestras relaciones, primero educan los padres y luego la escuela. Si los padres y madres eluden esa responsabilidad y la delegan en la escuela, el sistema se desequilibra. No se puede delegar la educación emocional únicamente a la escuela. Es una responsabilidad de los padres y madres compartir y caminar en la misma dirección que ella en pro del desarrollo emocional de las nuevas generaciones. Sin embargo muchos padres se sienten perdidos y desorientados para afrontar el reto de educar emocionalmente a sus hijos.
La paternidad y maternidad cambia totalmente cuando se toma consciencia de que los hijos expresan y gestionan sus emociones tal y como han visto expresarlas y gestionarlas a sus padres. Es preciso recordar que el aprendizaje vicario es la principal estrategia de aprendizaje emocional. Si los padres y madres regulan y gestionan bien sus emociones podrán enseñar a regular y gestionar bien las emociones a sus hijos, harán de buenos modelos para que niños bien educados física, mental y emocionalmente se conviertan en adultos con mayores posibilidades de éxito en su vida social y profesional. Perseguir la felicidad de los hijos es el objetivo principal de todos los padres y madres.
La paternidad y la maternidad consciente, el paterna je y mater najé en palabras de Gutman (2003), asume como responsabilidad la tarea de educar emocionalmente a los hijos y busca una formación adecuada, que le permita reafirmar o reeducar sus emociones y conscientemente educarlos en ellas.
Martínez González, Pérez Herrero y Álvarez Blanco (2007), concluyeron en su investigación que es necesario organizar programas y acciones formativas con metodologías grupales que permitan a los padres y madres compartir y contrastar sus experiencias parentales y apoyarse mutuamente en la adquisición de estrategias educativas que eviten el empleo de métodos violentos con los niños. Así mismo indicaron algunas de las necesidades educativas para el ejercicio positivo del rol parental: información sobre el desarrollo evolutivo de los hijos, habilidades cognitivas, de relación y de autorregulación emocional, autoestima y asertividad en el desarrollo de la función parental; habilidades de comunicación con los hijos, estrategias de negociación y resolución positiva de conflictos; y estrategias parentales para establecer límites y regulación del comportamiento de los hijos.
Es en la familia donde el niño recibe su primera educación emocional. Ésta le condicionará de por vida. Coincidimos con Mesa (2005) cuando afirma que es en casa donde el niño aprende como ser persona y como relacionarse a partir del ejemplo, las creencias y los valores de sus padres. Fomentar modelos positivos en la familia será pues un elemento esencial para su futuro. Al revisar las diferentes teorías de la emoción, concretamente cuando se hace referencia a las “primes”(PrimaryMotivational/Emocional Systems) de Buck observamos que desde este modelo el aprendizaje social por observación e imitación juega un papel importante
en la manifestación de las emociones, de tal forma que la expresión de las emociones está condicionada por la manifestación de sus congéneres. Diversos estudios indican que la forma en que los niños expresan sus emociones viene determinada por lo que ven en los adultos que les rodean y particularmente con los que mantienen una relación más afectiva (madre, padre, cuidadores, familiares, amigos, etc.). Bisquerra (2000).
La sociedad de bienestar en la cual nos encontramos, asegura las necesidades básicas fisiológicas; la educación obligatoria hasta los 16, otorga la posibilidad de un futuro
profesional y la mayoría de los ciudadanos pertenecen a la clase media y pueden disfrutar de esa sociedad de bienestar que hemos creado. Esta misma sociedad empuja a las personas hacia la búsqueda de la autorrealización. Necesita adultos competentes, creativos, satisfechos, maduros y equilibrados. Necesita dirigentes y líderes honestos y cooperativos que sigan manteniendo la sociedad de bienestar y la hagan evolucionar hacia algo mejor. Según Maslow para llegar a la autorrealización se requiere una buena autoestima. Sin embargo el desarrollo de la sociedad de consumo y bienestar desautorizó a la familia como educador de los nuevos miembros de la sociedad y les dio un papel asistencial donde los valores no siempre se enseñan desde la familia sino desde la propia sociedad. Nos hemos dado cuenta que la educación que hemos recibido tanto de nuestros padres como de la escuela no tiene en cuenta las emociones y sin embargo necesitamos estar educados emocionalmente.
Pero, ¿qué papel tienen los padres y madres en la educación emocional de sus hijos? ¿y las escuelas?.Nuestros hijos aprenden a gestionar sus emociones viendo cómo las gestionamos nosotros, de forma inconsciente. Igual que nosotros lo aprendimos de nuestros padres. Según la pedagogía sistémica hay un orden natural en nuestras relaciones, primero educan los padres y luego la escuela. Si los padres y madres eluden esa responsabilidad y la delegan en la escuela, el sistema se desequilibra. No se puede delegar la educación emocional únicamente a la escuela. Es una responsabilidad de los padres y madres compartir y caminar en la misma dirección que ella en pro del desarrollo emocional de las nuevas generaciones. Sin embargo muchos padres se sienten perdidos y desorientados para afrontar el reto de educar emocionalmente a sus hijos.
La paternidad y maternidad cambia totalmente cuando se toma consciencia de que los hijos expresan y gestionan sus emociones tal y como han visto expresarlas y gestionarlas a sus padres. Es preciso recordar que el aprendizaje vicario es la principal estrategia de aprendizaje emocional. Si los padres y madres regulan y gestionan bien sus emociones podrán enseñar a regular y gestionar bien las emociones a sus hijos, harán de buenos modelos para que niños bien educados física, mental y emocionalmente se conviertan en adultos con mayores posibilidades de éxito en su vida social y profesional. Perseguir la felicidad de los hijos es el objetivo principal de todos los padres y madres.
La paternidad y la maternidad consciente, el paterna je y mater najé en palabras de Gutman (2003), asume como responsabilidad la tarea de educar emocionalmente a los hijos y busca una formación adecuada, que le permita reafirmar o reeducar sus emociones y conscientemente educarlos en ellas.
Martínez González, Pérez Herrero y Álvarez Blanco (2007), concluyeron en su investigación que es necesario organizar programas y acciones formativas con metodologías grupales que permitan a los padres y madres compartir y contrastar sus experiencias parentales y apoyarse mutuamente en la adquisición de estrategias educativas que eviten el empleo de métodos violentos con los niños. Así mismo indicaron algunas de las necesidades educativas para el ejercicio positivo del rol parental: información sobre el desarrollo evolutivo de los hijos, habilidades cognitivas, de relación y de autorregulación emocional, autoestima y asertividad en el desarrollo de la función parental; habilidades de comunicación con los hijos, estrategias de negociación y resolución positiva de conflictos; y estrategias parentales para establecer límites y regulación del comportamiento de los hijos.
Educación Emocional-Rol del profesor
Concepto de educación emocional continúo. Rol del profesor
La educación emocional se propone el desarrollo de competencias emocionales.
Concebimos la educación emocional como un proceso educativo, continuo permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para la vida.(bisquerra.)Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social de Formación del Profesorado, La educación emocional en la formación del profesorado La educación emocional se propone optimizar el desarrollo humano. Es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo. Es por tanto una educación para la vida.
La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. La educación emocional adopta un enfoque del ciclo vital, que se lleva a la práctica a través de programas secuenciados que se inician en la educación infantil, siguen a través de primaria y secundaria, y se prolongan en la vida adulta. Ejemplos de estos programas son los de López (2003), Renom (2003), Pascual y Cuadrado (2001), Güell y Muñoz (2003) .etc España
La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica.
Entendemos como tal a la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones, tales como la prevención del consumo de drogas, prevención del estrés, ansiedad, depresión, violencia, etc. La prevención primaria inespecífica pretende minimizar la vulnerabilidad de la persona a determinadas disfunciones (estrés, depresión, impulsividad, agresividad, etc.) o prevenir su ocurrencia. Para ello se propone el desarrollo de competencias básicas para la vida. Cuando todavía no hay disfunción, la prevención primaria tiende a confluir con la educación para maximizar las tendencias constructivas y minimizar las destructivas.
Objetivos de la educación emocional
Los objetivos generales de la educación emocional pueden resumirse en los siguientes términos: adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones; identificar las emociones de los demás; desarrollar la habilidad para regular las propias emociones; prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas; desarrollar la habilidad para generar emociones positivas; desarrollar la habilidad de automotivarse; adoptar una actitud positiva ante la vida; aprender a fluir, etc.
Los contenidos de la educación emocional
Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios (nivel educativo, conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los siguientes temas.
En primer lugar se trata de dominar el marco conceptual de las emociones, que incluiría el concepto de emoción, los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones emocionales, etc.), tipos de emociones (emociones positivas y negativas, emociones básicas y derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.). Conocer las características (causas, predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. La naturaleza de la Inteligencia emocional es un aspecto importante, con múltiples aplicaciones para la práctica. La educación emocional sigue una metodología eminentemente práctica
(Dinámica de grupos, autorreflexión, razón dialógica, juegos, etc.) con objeto de
Favorecer el desarrollo de competencias emocionales como las siguientes.
Conciencia emocional, que consiste en conocer las propias emociones y las
Emociones de los demás. Esto se consigue a través de la autoobservación y de la
Observación del comportamiento de las personas que nos rodean. Esto supone la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; la
Comprensión de las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad
de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
La regulación de las emociones probablemente sea el elemento esencial de la educación emocional. Conviene no confundir la regulación (y otros términos
Afines: control, manejo de las emociones) con la represión. La tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo (inducción al consumo de drogas, violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, etc., son componentes importantes de la habilidad de autorregulación. Algunas técnicas concretas son: diálogo interno, control del estrés (relajación, meditación, respiración), autoafirmaciones positivas; asertividad; reestructuración cognitiva, imaginación emotiva, atribución causal, etc.
La motivación está íntimamente relacionada con la emoción. Motivación provienen de la raíz latina movere (mover); igual que emoción (de ex-movere, mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. A través de esta vía se puede llegar a la automotivación , que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad productiva por propia voluntad y autonomía personal. Este es uno de los retos de futuro de la La educación emocional en la formación del profesorado
Las habilidades socio-emocionales constituyen un conjunto de competencias que facilitan las relaciones interpersonales. Las relaciones sociales están entretejidas de emociones. La escucha y la capacidad de empatía abren la puerta a actitudes
prosociales, que se sitúan en las antípodas de actitudes racistas, xenófobas o machistas, que tantos problemas sociales ocasionan. Estas competencias sociales predisponen a la constitución de un clima social favorable al trabajo en grupo productivo y satisfactorio
.Las relaciones entre emoción y bienestar subjetivo suelen ser, de acuerdo con nuestra experiencia, de gran interés para los participantes. Esto lleva a delimitar el constructo “bienestar subjetivo” y los factores que lo favorecen o que lo dificultan. La reflexión sobre estos temas conduce a la confluencia entre bienestar y felicidad, donde el “estar sin hacer nada” no es lo propio, sino más bien implicarse en algún tipo de actividad.
“El concepto de Fluir (flow), entendido como experiencia óptima
(CSIKSZENTMIHALYI, 1997) completa el tema sobre el bienestar. Las condiciones
del flujo ofrecen un marco de sugerencias para la acción, que se pueden aplicar al cuerpo, el pensamiento, el trabajo, las relaciones sociales, etc. El reto está en aprender a fluir”.
Las aplicaciones de la educación emocional se pueden dejar sentir en múltiples situaciones: comunicación efectiva y afectiva, resolución de conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica (consumo de drogas, sida, violencia, anorexia, intentos de suicidio, etc.), etc. En último término se trata de desarrollar la autoestima, con expectativas realistas sobre sí mismo, desarrollar la capacidad de fluir y la capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida. Todo ello de cara a posibilitar un mayor bienestar subjetivo, que redunda un mayor bienestar social.
Los temas a desarrollar en un curso de educación emocional pueden tener diversos niveles de profundización en función de los destinatarios, que pueden ser estudiantes desde la educación infantil, primaria, secundaria, universitaria, adultos, profesionales, etc. Cuando nos referimos a la formación de formadores, deben incluirse algunos temas específicos como los siguientes.
Unas bases teóricas deben estar presentes, en cierta medida, en los programas de educación emocional, siempre en función de los destinatarios.
Cuando se trata de un programa de formación de formadores debería incluir una revisión de síntesis de las principales teorías sobre las emociones (DARWIN,
l. Es importante también introducir unos conocimientos esenciales sobre el cerebro emocional, con especial referencia a los centros de procesamiento de las emociones y las aportaciones recientes de la neurociencia.
La terapia emocional, en sus diversas formas, ha aportado solidez a la teoría y al mismo tiempo ha aportado ejercicios y estrategias que pueden ser utilizadas no sólo en el modelo clínico, sino también en la educación emocional, con carácter preventivo. Dando un paso más, se deberían adquirir unos conocimientos sobre las relaciones entre emoción y salud, emoción y motivación, emoción y bienestar,
etc. La evaluación es un aspecto intrínseco del programa; por tanto, hay que dar conocer los instrumentos y estrategias para el diagnóstico de las emociones y para la evaluación de programas de educación.
La educación emocional en la formación del profesorado.
En primer lugar se trata de dominar el marco conceptual de las emociones,
Que incluiría el concepto de emoción, los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones emocionales, etc.), tipos de emociones (emociones positivas y negativas, emociones básicas y derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.). Conocer las características (causas, predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. La naturaleza de la inteligencia emocional es un aspecto importante, con múltiples aplicaciones para la práctica.
La educación emocional sigue una metodología eminentemente práctica (dinámica de grupos, autorreflexión, razón dialógica, juegos, etc.) con objeto de favorecer el desarrollo de competencias emocionales como las siguientes.
Conciencia emocional, que consiste en conocer las propias emociones y las emociones de los demás. Esto se consigue a través de la autoobservación y de la observación del comportamiento de las personas que nos rodean. Esto supone la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
La regulación de las emociones probablemente sea el elemento esencial de
la educación emocional. Conviene no confundir la regulación (y otros términos afines: control, manejo de las emociones) con la represión. La tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo (inducción al consumo de drogas, violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, etc., son componentes importantes de la habilidad de autorregulación. Algunas técnicas concretas son: diálogo interno, control del estrés (relajación, meditación, respiración), autoafirmaciones positivas; asertividad; reestructuración cognitiva, imaginación emotiva, atribución causal, etc.
La motivación está íntimamente relacionada con la emoción. Motivación provienen de la raíz latina moveré (mover); igual que emoción (de ex-movere,
Mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. A través de esta vía se puede llegar a la automotivación, que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad productiva por propia voluntad y autonomía personal. Este es uno de los retos de futuro de la educación Los contenidos de la educación emocional
Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios nivel educativo, conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los siguientes
temas100
ISSN 0213-8464 • Revista Interuniversitario de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 95-114
. W. JAMES, CANNON, ARNOLD, LAZARUS, etc.). Es esencial un conocimiento 98 ISSN 0213-8464 • Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 95-114
W. JAMES, CANNON, ARNOLD, LAZARUS, etc.). Es esencial un conocimiento 100 ISSN 0213-8464 • Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 95-114 educación. Rafael Bisquerra Alzina
La educación emocional se propone el desarrollo de competencias emocionales.
Concebimos la educación emocional como un proceso educativo, continuo permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para la vida.(bisquerra.)Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social de Formación del Profesorado, La educación emocional en la formación del profesorado La educación emocional se propone optimizar el desarrollo humano. Es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo. Es por tanto una educación para la vida.
La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. La educación emocional adopta un enfoque del ciclo vital, que se lleva a la práctica a través de programas secuenciados que se inician en la educación infantil, siguen a través de primaria y secundaria, y se prolongan en la vida adulta. Ejemplos de estos programas son los de López (2003), Renom (2003), Pascual y Cuadrado (2001), Güell y Muñoz (2003) .etc España
La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica.
Entendemos como tal a la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones, tales como la prevención del consumo de drogas, prevención del estrés, ansiedad, depresión, violencia, etc. La prevención primaria inespecífica pretende minimizar la vulnerabilidad de la persona a determinadas disfunciones (estrés, depresión, impulsividad, agresividad, etc.) o prevenir su ocurrencia. Para ello se propone el desarrollo de competencias básicas para la vida. Cuando todavía no hay disfunción, la prevención primaria tiende a confluir con la educación para maximizar las tendencias constructivas y minimizar las destructivas.
Objetivos de la educación emocional
Los objetivos generales de la educación emocional pueden resumirse en los siguientes términos: adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones; identificar las emociones de los demás; desarrollar la habilidad para regular las propias emociones; prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas; desarrollar la habilidad para generar emociones positivas; desarrollar la habilidad de automotivarse; adoptar una actitud positiva ante la vida; aprender a fluir, etc.
Los contenidos de la educación emocional
Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios (nivel educativo, conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los siguientes temas.
En primer lugar se trata de dominar el marco conceptual de las emociones, que incluiría el concepto de emoción, los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones emocionales, etc.), tipos de emociones (emociones positivas y negativas, emociones básicas y derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.). Conocer las características (causas, predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. La naturaleza de la Inteligencia emocional es un aspecto importante, con múltiples aplicaciones para la práctica. La educación emocional sigue una metodología eminentemente práctica
(Dinámica de grupos, autorreflexión, razón dialógica, juegos, etc.) con objeto de
Favorecer el desarrollo de competencias emocionales como las siguientes.
Conciencia emocional, que consiste en conocer las propias emociones y las
Emociones de los demás. Esto se consigue a través de la autoobservación y de la
Observación del comportamiento de las personas que nos rodean. Esto supone la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; la
Comprensión de las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad
de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
La regulación de las emociones probablemente sea el elemento esencial de la educación emocional. Conviene no confundir la regulación (y otros términos
Afines: control, manejo de las emociones) con la represión. La tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo (inducción al consumo de drogas, violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, etc., son componentes importantes de la habilidad de autorregulación. Algunas técnicas concretas son: diálogo interno, control del estrés (relajación, meditación, respiración), autoafirmaciones positivas; asertividad; reestructuración cognitiva, imaginación emotiva, atribución causal, etc.
La motivación está íntimamente relacionada con la emoción. Motivación provienen de la raíz latina movere (mover); igual que emoción (de ex-movere, mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. A través de esta vía se puede llegar a la automotivación , que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad productiva por propia voluntad y autonomía personal. Este es uno de los retos de futuro de la La educación emocional en la formación del profesorado
Las habilidades socio-emocionales constituyen un conjunto de competencias que facilitan las relaciones interpersonales. Las relaciones sociales están entretejidas de emociones. La escucha y la capacidad de empatía abren la puerta a actitudes
prosociales, que se sitúan en las antípodas de actitudes racistas, xenófobas o machistas, que tantos problemas sociales ocasionan. Estas competencias sociales predisponen a la constitución de un clima social favorable al trabajo en grupo productivo y satisfactorio
.Las relaciones entre emoción y bienestar subjetivo suelen ser, de acuerdo con nuestra experiencia, de gran interés para los participantes. Esto lleva a delimitar el constructo “bienestar subjetivo” y los factores que lo favorecen o que lo dificultan. La reflexión sobre estos temas conduce a la confluencia entre bienestar y felicidad, donde el “estar sin hacer nada” no es lo propio, sino más bien implicarse en algún tipo de actividad.
“El concepto de Fluir (flow), entendido como experiencia óptima
(CSIKSZENTMIHALYI, 1997) completa el tema sobre el bienestar. Las condiciones
del flujo ofrecen un marco de sugerencias para la acción, que se pueden aplicar al cuerpo, el pensamiento, el trabajo, las relaciones sociales, etc. El reto está en aprender a fluir”.
Las aplicaciones de la educación emocional se pueden dejar sentir en múltiples situaciones: comunicación efectiva y afectiva, resolución de conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica (consumo de drogas, sida, violencia, anorexia, intentos de suicidio, etc.), etc. En último término se trata de desarrollar la autoestima, con expectativas realistas sobre sí mismo, desarrollar la capacidad de fluir y la capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida. Todo ello de cara a posibilitar un mayor bienestar subjetivo, que redunda un mayor bienestar social.
Los temas a desarrollar en un curso de educación emocional pueden tener diversos niveles de profundización en función de los destinatarios, que pueden ser estudiantes desde la educación infantil, primaria, secundaria, universitaria, adultos, profesionales, etc. Cuando nos referimos a la formación de formadores, deben incluirse algunos temas específicos como los siguientes.
Unas bases teóricas deben estar presentes, en cierta medida, en los programas de educación emocional, siempre en función de los destinatarios.
Cuando se trata de un programa de formación de formadores debería incluir una revisión de síntesis de las principales teorías sobre las emociones (DARWIN,
l. Es importante también introducir unos conocimientos esenciales sobre el cerebro emocional, con especial referencia a los centros de procesamiento de las emociones y las aportaciones recientes de la neurociencia.
La terapia emocional, en sus diversas formas, ha aportado solidez a la teoría y al mismo tiempo ha aportado ejercicios y estrategias que pueden ser utilizadas no sólo en el modelo clínico, sino también en la educación emocional, con carácter preventivo. Dando un paso más, se deberían adquirir unos conocimientos sobre las relaciones entre emoción y salud, emoción y motivación, emoción y bienestar,
etc. La evaluación es un aspecto intrínseco del programa; por tanto, hay que dar conocer los instrumentos y estrategias para el diagnóstico de las emociones y para la evaluación de programas de educación.
La educación emocional en la formación del profesorado.
En primer lugar se trata de dominar el marco conceptual de las emociones,
Que incluiría el concepto de emoción, los fenómenos afectivos (emoción, sentimiento, afecto, estado de ánimo, perturbaciones emocionales, etc.), tipos de emociones (emociones positivas y negativas, emociones básicas y derivadas, emociones ambiguas, emociones estéticas, etc.). Conocer las características (causas, predisposición a la acción, estrategias de regulación, competencias de afrontamiento, etc.) de las emociones principales: miedo, ira, ansiedad, tristeza, vergüenza, aversión, alegría, amor, humor, felicidad, etc. La naturaleza de la inteligencia emocional es un aspecto importante, con múltiples aplicaciones para la práctica.
La educación emocional sigue una metodología eminentemente práctica (dinámica de grupos, autorreflexión, razón dialógica, juegos, etc.) con objeto de favorecer el desarrollo de competencias emocionales como las siguientes.
Conciencia emocional, que consiste en conocer las propias emociones y las emociones de los demás. Esto se consigue a través de la autoobservación y de la observación del comportamiento de las personas que nos rodean. Esto supone la comprensión de la diferencia entre pensamientos, acciones y emociones; la comprensión de las causas y consecuencias de las emociones; evaluar la intensidad de las emociones; reconocer y utilizar el lenguaje de las emociones, tanto en comunicación verbal como no verbal.
La regulación de las emociones probablemente sea el elemento esencial de
la educación emocional. Conviene no confundir la regulación (y otros términos afines: control, manejo de las emociones) con la represión. La tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo (inducción al consumo de drogas, violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, etc., son componentes importantes de la habilidad de autorregulación. Algunas técnicas concretas son: diálogo interno, control del estrés (relajación, meditación, respiración), autoafirmaciones positivas; asertividad; reestructuración cognitiva, imaginación emotiva, atribución causal, etc.
La motivación está íntimamente relacionada con la emoción. Motivación provienen de la raíz latina moveré (mover); igual que emoción (de ex-movere,
Mover hacia fuera). La puerta de la motivación hay que buscarla a través de la emoción. A través de esta vía se puede llegar a la automotivación, que se sitúa en el extremo opuesto del aburrimiento, y que abre un camino hacia la actividad productiva por propia voluntad y autonomía personal. Este es uno de los retos de futuro de la educación Los contenidos de la educación emocional
Los contenidos de la educación emocional pueden variar según los destinatarios nivel educativo, conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los siguientes
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ISSN 0213-8464 • Revista Interuniversitario de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 95-114
. W. JAMES, CANNON, ARNOLD, LAZARUS, etc.). Es esencial un conocimiento 98 ISSN 0213-8464 • Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 95-114
W. JAMES, CANNON, ARNOLD, LAZARUS, etc.). Es esencial un conocimiento 100 ISSN 0213-8464 • Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), (2005), 95-114 educación. Rafael Bisquerra Alzina
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